Hablamos con Carles Cayuela, vocal de formación del COAMB. Repasamos su experiencia y trayectoria y reflexionamos sobre el agua, el big data y los retos de futuro para la profesión.

¿Cuándo y por qué decides asumir la vocalía de formación?

Al terminar el doctorado decidí enfocar mi carrera hacia el mundo profesional y, aunque ya hacía varios años que estaba colegiado, pensé que era un buen momento para involucrarme de manera más proactiva.

Mi idea inicial era participar en los Grupos y Comisiones del COAMB pero enseguida proponerme formar parte de la junta como vocal de formación.

En ese momento, después de la carrera, el máster y el doctorado, justo cuando estaba haciendo el cambio en el sector profesional, estaba al tanto no sólo de la formación académica en sí, sino también de las necesidades que como ambientólogos el mercado laboral exigía . Por este motivo, pensé que dentro de la vocalía de formación podría aportar mi granito de arena.

¿Cuándo y en qué universidad estudiaste Ciencias Ambientales? ¿Cómo decidir los estudios que querías cursar? 

Soy Licenciado en Ciencias Ambientales por la Universidad de Barcelona desde 2011.

La decisión de estudiar Ciencias Ambientales surgió de forma natural, siempre había tenido especial interés por la naturaleza, pero fue a raíz del trabajo de investigación del Bachillerato que tomé la decisión.

El trabajo, enfocado a la contaminación ambiental de Barcelona, ​​me dio la oportunidad de entrevistar a diferentes profesionales del sector del Medio Ambiente. Con ellos tomar conciencia de la relación directa, en este caso en concreto, entre la calidad del aire y la salud de las personas. Pero voy entrever que las Ciencias Ambientales podían abarcar muchos otros campos del medio ambiente y que, mirando al futuro, tenían todavía mucho camino por recorrer.

Vemos que desde que terminaste el título en Ciencias Ambientales, casi siempre has seguido estudiando. Más de un máster e incluso un doctorado. ¿Qué te impulsó a seguir en el mundo académico? ¿Cómo valoras el tiempo invertido en tanta formación? 

Hay dos factores principales que me empujaron a seguir dentro del mundo académico.

Por un lado, y desde mi punto de vista, porque Ciencias Ambientales es una carrera bastante generalista, que ofrece muchas salidas profesionales, pero que a la vez no te especializas en ninguno de sus ámbitos. Y por el otro lado, porque al ser unos estudios relativamente jóvenes, tenía la sensación de que el mercado laboral aún no conocía suficientemente la figura del ambientólogo.

Así pues, al acabar Ciencias Ambientales decidí hacer un máster oficial para especializarme. Resultando que después, en plena crisis económica y con un mercado laboral complicado, me abrió las puertas a los estudios de doctorado.

Aunque actualmente no estoy dentro del mundo académico, no he dejado de formarme. Para mí, la formación es la mejor inversión que uno puede hacer por sí mismo. En este sentido, y aunque vagado requiere de un esfuerzo adicional, combinarla con la experiencia profesional permite estar siempre actualizado y seguir desarrollando el espíritu crítico.

¿Nos puedes hablar un poco sobre tu doctorado? ¿Qué te motivó a hacerlo y sobre qué trata?

Cuesta resumir en pocas palabras el doctorado, pero lo intento.

La tesis doctoral analizaba el ciclo del agua; las entradas y salidas de agua dentro de una cuenca experimental de alta montaña en la zona de Vallcebre. Para ello, utilicé los isótopos estables del agua que, entre otros, nos permitieron observar procesos de fraccionamiento dentro y fuera del bosque e identificar la proporción de agua vieja y nueva a la salida de la cuenca. En definitiva, entender el rol de la vegetación en la gestión de los recursos hídricos de la cuenca.

Como respondía a la pregunta anterior, llegué al doctorado casi por casualidad y resultó ser una experiencia muy enriquecedora tanto a nivel profesional como personal. La motivación al empezar el doctorado eran las ganas de seguir aprendiendo, pero sobre todo participar directamente en un proyecto de medio ambiente aplicado. Es decir, salir de los libros y hacer trabajo de campo, muestreos y análisis sobre el terreno.

Además, me permitió viajar, presentar los resultados de las investigaciones en congresos internacionales y revistas científicas y tejer una red de contactos de investigadores y profesionales del mundo del agua.

Sin duda una experiencia que en muchos casos me hizo salir de mi zona de confort, con retos constantes de los que adquirí aptitudes, que ahora con perspectiva, veo que aplico a menudo dentro de mi día a día profesional.

En tu CV observa una trayectoria muy vinculada al agua. Crees que existe en Cataluña una conciencia suficiente sobre el agua como recurso finito?

Pienso que como país de clima mediterráneo nos hemos tenido que adaptar a sufrir episodios de sequía y escasez de agua. Creo que entre la población general hay una buena conciencia de que el agua es un recurso escaso y preciado, que no se debe malgastar ni contaminar. Aún así, conviene que lo recordemos de vez en cuando.

¿Qué opinas de la posición y las acciones de las instituciones para con el agua? ¿Y del sector privado?
El agua es un bien público y, por tanto, considero que su gestión debería ser pública. En este sentido, pienso que desde las instituciones se está haciendo un esfuerzo para que el agua se pueda gestionar desde las administraciones, pero aún queda mucho trabajo por hacer. A día de hoy, muchas administraciones, espacialmente las más pequeñas, no disponen de los recursos ni de la capacidad técnica para gestionar el recurso.

Como he comentado antes, el agua es un bien escaso y por tanto, su gestión debe ser óptima y eficiente. Si las administraciones no lo pueden garantizar, de manera temporal, se podría gestionar desde el sector privado. Ahora bien, con transparencia y con la colaboración y coordinación de las administraciones públicas. De este modo, seguirían siendo conocedoras de la gestión que se hace y podrían velar por su calidad.

Cómo imaginabas tu futuro laboral cuando estabas en la universidad? 

Los últimos dos años de la carrera hice prácticas en una consultoría ambiental en la que se aplicaban algunos de los conceptos y herramientas aprendidas en clase, entre ellas los Sistemas de Información Geográficos. Como primera experiencia profesional relacionada con el Medio Ambiente me ayudó a imaginar un futuro laboral donde pudiera analizar y resolver problemas ambientales mediante herramientas de análisis informático.

Actualmente trabajas con datos. Muchos sectores profesional enfocan una parte importante del futuro en la explotación del Big Data, cruces que también es así en nuestra profesión? 

En la actualidad, los datos tienen una dimensión prioritaria en la toma de decisiones de cualquier sector profesional. Es una realidad que cada día se generan más y poder analizarlas en tiempo real y de manera ágil es un reto para muchas empresas.

En este sentido, el sector del Medio Ambiente no se puede quedar atrás. Al final, casi cualquier variable ambiental se puede traducir en datos, modelar e incluso prever su evolución. Por ejemplo, las conocidas predicciones sobre el Cambio Climático que se basan en millones de observaciones, imagináis hacerlas con papel y lápiz!

Desde mi punto de vista, los ambientólogos, con capacidad de gestionar estos volúmenes de datos, pueden ser muy útiles a las empresas para que además de sintetizar, analizar y representar gráficamente los datos, pueden ofrecer un punto de vista ambiental, que no tienen otros profesionales de sectores más tecnológicos. Sin duda es una vía a día de hoy poco explotada, pero que puede ser muy interesante de cara al futuro de nuestra profesión.

¿Cuando y por qué decidiste entrar en el COAMB? 

La decisión de entrar en el COAMB la tomé al terminar Ciencias Ambientales. En ese momento estaba interesado sobre todo en la bolsa de trabajo y el servicio de orientación profesional. Aunque entonces no conseguí trabajo a través del COAMB, sí hice algunas entrevistas que me sirvieron para conocer que pedía el sector y prepararme mejor para afrontar con éxito posteriores procesos de selección.

¿Qué dirías a los compañeros de profesión para que se animaran a participar en el Colegio?

Les diría que formar parte del COAMB es fomentar el sentimiento de comunidad e identidad profesional. Además, la posibilidad de participar en cursos, jornadas o los grupos de interés, te permite estar siempre actualizado y te ofrece la posibilidad de conocer y relacionarte con otros profesionales del sector ambiental.

Por otra parte, otro aspecto interesante que me gustaría destacar es que, a pesar de tratarse de un Colegio relativamente joven, está formado por profesionales de diferentes generaciones y de diferentes partes del territorio. Considero que esta heterogeneidad es un hecho muy enriquecedor e inspirador, especialmente por los recientes graduados o todos aquellos que aún no tienen claro cómo enfocar su futuro profesional.

Y a los y las jóvenes que apenas empiezan los estudios de Ciencias Ambientales, ¿qué consejos les darías? </ Strong>

Las Ciencias Ambientales son unos estudios fuerza generalistas, pero esto puede representar una ventaja. Cada vez más las empresas buscan perfiles mixtos con capacidad de trabajar en equipo y mente abierta para entender y encontrar soluciones a varios problemas. Así, por ejemplo, es fácil encontrar empresas del sector ambiental formadas por equipos interdisciplinarios donde los ambientólogos tienen un rol destacado.

Para afrontar el futuro laboral con éxito, también creo que es importante especializarse en alguno de los ámbitos de las Ciencias Ambientales, pero sin perder la visión global. En mi caso, me fue muy bien realizar prácticas en empresa, pero hay muchas otras opciones: voluntariados, colaboraciones con departamentos de la Universidad o participar en jornadas de orientación profesional. A veces, el camino para encontrar el trabajo deseado puede no ser directo, pero lo importante es extraer lo mejor de cada experiencia y aplicarlo a la siguiente.

Lo que está claro es que como ambientólogos, en un Planeta en emergencia, nos esperan grandes retos de futuro y tenemos que tener la capacidad de gestionar e influir en las decisiones hacia un mundo más sostenible. Por lo tanto, seguirán haciendo falta profesionales que puedan proponer soluciones a esta cuestión; ¡os animo a que forma parte del cambio!