Uno de los principales impactos del cambio climático en el Mediterráneo será la disminución en la disponibilidad de agua como consecuencia del incremento continuado de la temperatura, con el consiguiente aumento de la evapotranspiración y de la frecuencia y la intensidad de las sequías. El incremento de temperatura en Cataluña, de acuerdo con los datos del Servicio Meteorológico de Cataluña, ha sido de 0,2ºC por década durante el periodo 1950-2012.

De acuerdo con la diagnosis de los impactos observados y previstos del cambio climático en Cataluña efectuada por la Estrategia catalana de adaptación al cambio climático, horizonte 2013-2020, de los 11 sistemas físicos y sectores socioeconómicos analizados, el agua es el más vulnerable a los impactos del cambio climático y, por extensión, del cambio global (abandono de tierras de conreo, reforestación, cambio de usos del suelo, etc.). Menos disponibilidad de agua supondría un incremento de la vulnerabilidad de los ecosistemas hídricos y de la garantía del recurso, lo que afectaría a los diversos usuarios del agua. La planificación y la gestión de las cuencas debe incluir medidas de adaptación para reducir este incremento de la vulnerabilidad.

Información del Departamento de Territorio y Sostenibilidad