Con la aprobación del Plan Hidrológico de la Cuenca del Ebro (PHCE) por parte del Consejo del Agua de la Cuenca Hidrológica del Ebro, en 2013, el COAMB emitió un comunicado donde apelaba a la responsabilidad de los líderes gubernamentales como una de las partes principales, junto con el sector privado y la sociedad civil, que determinarían la dirección que se tomaría en los próximos años en la gestión del agua.
En este posicionamiento se detallaba la discordancia del Plan con el espíritu de la Directiva Marc del Agua (DMA) y se reclamaba un cambio de rumbo en las políticas del agua.
Con el Real decreto 1/2016, de 8 de enero, que aprueba la revisión del Plan Hidrológico del Ebro, no se ha modificado sustancialmente ninguno de los puntos que tenían discordancias importantes respecto las directivas europeas.
Las recomendaciones de la Comisión Europea iban en el sentido que se garantizaran los objetivos de no deterioro y de lograr el buen estado ecológico de las masas de agua que impulsa la DMA. En cambio, parece que este Plan 2015-2021 se haya realizado con criterios de satisfacción de las demandas previos a la directiva y sin adaptar correctamente los criterios ambientales que esta plantea.
Se prevé un incremento importante del consumo de agua y en consecuencia una disminución del caudal del agua circulante por el río. La superficie regable actual (965.000 ha), aumentará hasta 1.410.000 ha, lo que representa un incremento en superficie de regadíos del 46%. Para lo cual se plantean 56 actuaciones de nuevas regulaciones que permitirán embalsar más de 2.000 hm3/año que se suman a las 7.580 hm3 actuales, lo que supondría un incremento del 22%.
El caudal mediano estimado en régimen natural es de 13.900 hm3/año. Las demandas asociadas a las 1.410.000 ha se estiman en 10.700 hm3/año, lo que representa un 77% del caudal en régimen natural. La ejecución de todas estas hectáreas de regadíos generará un problema de estrés hídrico que afectará a las zonas húmedas protegidas, especialmente al Delta del Ebro y al ecosistema marino del mar del Ebro, por ser el tramo final del río.
Respecto al caudal ecológico, para garantizar el no deterioro del Delta, el Plan lo fija en 3.010 hm3/año (un 21,6% del caudal en régimen natural), pero este se considera insuficiente por parte de los expertos.
Hay que recordar que el Delta del Ebro es un espacio natural de importancia estratégica en los movimientos migratorios entre África y Europa. Buena parte de su superficie está protegida por la directiva de Hábitats y Aves. También es zona RAMSAR (lista de humedales de importancia internacional) y Reserva de la Biosfera. El PHCE 2015-2021, igual que pasaba con el anterior, no garantiza el no deterioro de los espacios naturales del Delta del Ebro vulnerando así el derecho comunitario.
Es por todo esto que el COAMB se vuelve a posicionar en la misma línea en que ya lo hizo en 2013, apoyando la manifestación convocada el 7 de febrero por la Plataforma en Defensa del Ebro.
Posicionamiento COAMB