Después de semanas de debates y declaraciones sobre la ampliación del Aeropuerto del Prat, a 2 de agosto de 2021 finalizamos el día con la triste noticia del acuerdo para hacer efectiva esta ampliación.

Y decimos que es una triste noticia porque es una decisión totalmente contraria a la situación de pandemia y de crisis climática en la que nos encontramos, tal como manifestamos con el artículo “Aprendiendo de todo esto para evitar una crisis futura” https: / /www.coamb.cat/actualitat-coamb/aprenent-de-tot-aixo-per-evitar-una-crisi-futura/ en el que apostábamos por algunos principios como:

– Optar por una transformación económica que vaya de la mano de la protección del medio ambiente, la salud de las personas y la calidad de vida por encima de todo.

– Descarbonizar el transporte.

Finalmente exigíamos que se aproveche la oportunidad de definir un cambio de modelo social y económico profundo, que desde los sectores con poder de decisión haya valentía en aplicar políticas ambientales y que, para hacerlo, se tenga en cuenta la voz los expertos en la materia.

La cruel realidad es, sin embargo, que no se apuesta por la transformación económica, ni por la descarbonización del transporte, ni por un cambio de modelo económico, y que no se escucha a la comunidad científica.

Ante este acuerdo, no nos queda más que reiterar que nos sobran los motivos para decir “NO a la ampliación del Aeropuerto del Prat”:

– Esta ampliación es totalmente contraria a la declaración de emergencia climática, dado que provocará más emisiones derivadas de la quema de combustibles fósiles.

– Hacer la ampliación implicará la afectación de la zona natural de la Ricarda, zona incluida en la Red Natura 2000, y por tanto, protegida por la Unión Europea. En definitiva, va en contra de la conservación del Delta del Llobregat.

– La decisión perpetúa un modelo económico basado en el turismo y la construcción, sin valorar si realmente en un futuro habrá tanta demanda de viajes como pretende absorber la ampliación. Nos podemos encontrar en un futuro con una macroconstrucción infrautilizada. A nivel económico, sigue siendo una solución a corto plazo.

– Si verdaderamente vamos hacia una escasez de petróleo (crash oil), pensar en incrementar su uso es totalmente inviable y puede incrementar aún más una futura crisis económica, insistiendo de nuevo en la infrautilización de los servicios del aeropuerto.

Ante este escenario, se podría haber apostado por otras alternativas, como la mejora de las instalaciones y los servicios de la terminal T2 de Barcelona y de los aeropuertos de Girona y de Reus, o mejorar la red de trenes y su interconectividad, así como recuperar los trenes nocturnos.

Por todo ello, desde el COAMB nos oponemos a la decisión tomada, en espera de que la Comisión Europea presente su negativa a esta macro operación y pueda detener este sin sentido.