Laura Halminen es una ingeniera finesa que hace años se instaló en Catalunya. Llegó al COAMB para tejer red en el ámbito profesional, que le ayudó a impulsar el proyecto Sanesco y actualmente ocupa la vocalía de ocupación. De su mano nos acercamos al concepto de váter seco, importante para poder implementar procesos de economía circular tan necesarios en la venidera transición ecológica.

¿Cuándo y por qué decidiste entrar?

Me asocié al COAMB cuando empecé a trabajar por cuenta propia. el principal motiu era conocer profesionales del sector ambiental y estar más al corriente de la actualidad en este ámbito.

¿Cómo llegas a la vocalía de ocupación?

Conocí a Lorena, la actual presidenta, hace dos años durante la asamblea del COAMB en Girona. Me llamó a finales del 2019 para preguntar-me si me interesaría formar parte de la junta. No lo tenía muy claro al principio, porque no veía qué podía aportar al proyecto siendo estrangera e ingeniera. Después de algunas reuniones, encontramos una fórmula que me convenció, que era trabajar en equipo con los vocales de empresa, Marc Pascual y Mercè Martín. Nuestros perfiles se complementan muy bien y formamos un buen equipo.

¿Hace poco más de 2 años empezaste Saneseco, qué valoración haces de la arrancada del proyecto?

Ha sido un camino de aprendizaje muy interesante. Los váter secos son un concepto poco conocido en Catalunya y hay que hacer mucha pedagogía para que se tenga en cuenta esta alternativa. Otro trabajo importante ha sido establecer relaciones con los diferentes agentes del sector en Catalunya i España, desde fabricantes y empresas de alquiler de cabinas a usuarios institucionales de la tecnología, para poder dar juntos un empujón a esta solución.

Finalmente, empezar a trabajar como autónoma ha sido un reto importante para mi. Hasta hace tres años, siempre había trabajado como asalariada, con menos complicaciones y preocupaciones. Cuando empiezas un proyecto propio, tienes que cubrir las tareas de todos los departamentos de una empresa. dirección, administración, ventas, márquetin…

¿Cómo decidiste enfocar tus estudios hacia las ciencias ambientalesa?

De hecho, no he estudiado Ciencias Ambientales. Cursé la carrera en Finlandia, en la Universidad Politécnica de Tampere (Tampere University of Technology). Quería cursar estudios científicos y técnicos, pero las otras carreras de ingeniería, como la mecánica o la eléctrica, me parecían sumamente aburridas. Elegí la rama Ambiental porque me parecía más útil y con más relación con el entorno.

¿Qué nivel de consciencia crees que hay sobre la importancia de ser responsables con el agua?

El público general está seguramente más concienciado que antes sobre el uso responsable del agua. Entre el 2000 y el 2015, el consumo doméstico bajó un 15% en Catalunya, pero después se ha estabilizado al nivel actual, unos 115 litros por habitante al día. El problema es que el consumo urbano representa solo un 20% del uso de la agua en Catalunya. El ahorro de agua en las viviendas es importante, pero en otros ámbitos quedan para resolver muchos problemas relacionados con el agua.

¿Crees que hay un posicionamiento y unas políticas suficientes para abordar problemas con el agua?

Hay que tener en cuenta que un perfil técnico y no me veo capacitada para decir como se tendría que “arreglar” la gestión del agua a Catalunya o España. Entiendo que uno de los problemas es que hay muchos actores en el sector, cada uno en su propia agenda, y diferentes usos que aparecen difíciles de contabilizar (agricultura, indústria, uso doméstico, turismo, etc.). Pero, al final, toda la actividad humana, también la económica, depende de unos ecosistemas acuáticos sanos. Hay que encontrar la manera de integrar una correcta gestión del agua en todas sus áreas, siguiendo los principios de la directiva marco del agua.

¿Y sobre las aguas residuales?

Está claro que hay margen para mejorar la gestión de las aguas residuales. Según el ACA, el índice del estado del saneamiento en Catalunya es superior al 97%. Es un nivel elevado, pero todavía quedan centenares de pueblos, urbanizaciones y masías que abocan las aguas residuales sin depurar al medio. Por otro lado, en las ciudades tenemos el problema de las redes de alcantarillado mixtas, que causan vertidos incontrolados cuando llueve fuerte. Un río, una playa o una riera llena de aguas fecales es un drama local que no queda bien reflejado en las estadísticas.

El problema de financiación de las instalaciones de saneamiento hay que resolverlo desde el ámbito político y de gestión. Pero existen también soluciones técnicas que pueden ayudar a lograr un buen saneamiento, como los sistemas de depuración naturales y los váteres secos. Estas soluciones son especialmente indicadas para pequeños núcleos, dónde los sistemas convencionales de saneamiento son, a menudo, económicamente o técnicamente inviables.

¿Qué ahorro de agua representaría una extensa incorporación del váter seco?

Aproximadamente un 25% del consumo doméstico de agua corresponde a la descarga del váter. Asimismo, el deseo de ahorrar agua no suele ser el único motivo para instalar un váter seco. Muchas veces es más importante el hecho de no generar aguas residuales, ya que se evita la construcción de costosos sistemas de evacuación y depuración. Además, si no mezclamos la materia fecal con agua potable, protegemos las masas de agua y podemos transformar los recursos fecales en adobos y fertilizantes, pasando de contaminar a regenerar.

Actualmente existe en el mercado una gran variedad de sistemas de váteres secos y es posible implementarlos en prácticamente todos los ámbitos de la sociedad: viviendas, escuelas, espacios naturales, eventos, etc. Es importante entender que un sistema de váter seco es una solución completa de saneamiento, no solo una interfase de usuario como un váter convencional. Mi papel como consultora es ayudar a encontrar la solución óptima para cada caso teniendo en cuenta el contexto y las necesidades del cliente.

¿Qué dirías a compañeros y compañeras de profesión para que se animen a participar en el COAMB?

El COAMB une a mucha gente que trabaja en ámbitos distintos, pero con una visión comuna de la importancia de compatibilizar la actividad humana con los límites del planeta. Por pequeña que sea tu contribución o proyecto, formar parte del COAMB le da sentido, porque ves que hay muchas más personas trabajando para los mismos objetivos.

¿Y a los y las jóvenes que justo empiezan los estudios de Ciencias Ambientales, qué consejo les darías?

Les diría que han elegido bien la carrera. Durante las próximas décadas comenzaremos a sufrir cada vez más los efectos del cambio climático y otros desastres ambientales que hemos causado, como la pérdida de biodiversidad, la deforestación y la contaminación por los plásticos. Necesitaremos más que nunca profesionales bien preparados que tengan una visión holística sobre cuestiones ambientales, combinada con unos conocimientos más específicos sobre alguna materia concreta. Deberán aprender a trabajar juntos compartiendo y colaborando, porque así tendrán mucha más fuerza que si cada uno “hace la guerra” por su cuenta.