Jordi Oliver es ambientólogo y doctor en Ciencias Ambientales. Ha estado vinculado al COAMB desde sus inicios y actualmente es un referente en Economía Circular en Cataluña. Hemos hablado con él sobre su trayectoria y sobre el trabajo que actualmente lleva a cabo como director de Inèdit.

Actualmente eres director de Inèdit. ¿Nos podrías explicar en qué consiste tu trabajo?

Al principio mi trabajo en Inèdit era mucho más técnico, pero al ir creciendo cada vez ha derivado más hacia la gestión y hacia las tareas comerciales y de representación. Y a nivel de empresa, en Inèdit acompañamos a empresas e instituciones en su transición hacia la Economía Circular.

¿Qué comporta exactamente este acompañamiento?

Quiere decir que ofrecemos competencias y conocimiento en métricas de circularidad, por ejemplo huella hídrica o de carbono, análisis del ciclo de vida… Estas métricas son las que permiten obtener datos y, así, tomar decisiones. También nos dedicamos al ecodiseño con la mejora ambiental de procesos o productos. Trabajamos la gestión de toda la cadena de valor para hacerla más sostenible.

Ahora lo que más hacemos es incorporar la sostenibilidad en le estrategia de negocio. No hacer nada ya no es una opción, sería más bien un riesgo, y esto cada vez lo tienen claro más empresas. Pero muchas de estas empresas no saben cómo abordar la sostenibilidad o por donde empezar, así que nosotros les ayudamos a ordenar las prioridades en función de cada caso.

¿Para qué sectores trabajáis?

El que más es para el agroalimentario, que es el sector industrial más potente en Cataluña. Pero también trabajamos en el ámbito de los envases, y este caso afecta a muchos sectores diferentes. También trabajamos para el téxtil y para lo que podríamos llamar “industria manufacturera”. Este último caso serían las empresas, muchas de ellas PYMES, que diseñan, fabrican y distribuyen sus productos a todo el mundo.

Y a parte de tener tu propia empresa, eres un habitual de jornadas o incluso de medios de comunicación hablando sobre Economía Circular. ¿Qué te reportan estas otras experiencias?

Esta “mediatización” es también parte del trabajo en Inèdit. Para los ambientólogos, en temas como la economía circular el mercado aún es pequeño, lo debes crear. Y para crearlo debe despertar el interés o el deseo. Esto es lo que intentamos hacer. Trabajamos en un territorio inexplorado y hay que romper el hielo y hacer mucha divulgación. Además, el hecho de participar en estas jornadas o escribir en los medios nos posiciona como referentes, por lo que es importante hacerlo.

Inèdit tiene ahora casi 11 años, pero ¿qué hacía Jordi Oliver antes?

Pues al acabar la licenciatura seguí estudiando y me doctoré en 2009. Ya mientras acababa la tesis trabajaba en la creación de Inèdit con algunos compañeros. Es una empresa que nació en la Universidad Autónoma de Barcelona (UAB) y muy vinculada a emprendedores que culminábamos nuestro doctorado en Ciencias Ambientales.

¿Cuándo y en qué universidad estudiaste Ciencias Ambientales? ¿Cómo decidiste los estudios que querías cursar?

Estudié en la UAB de 2000 a 2004. ¿Y porque lo decidí? Pues la verdad es que yo en Bachillerato estaba muy perdido. Sacaba buenas notas y nadie se preocupó demasiado, pero a pocos meses de la selectividad no tenía nada claro qué quería hacer. Me gustaba la Historia, pero me preocupó que no tuviera suficientes salidas laborales… Así que finalmente me decidí por las Ciencias Ambientales. Me pareció una carrera que dejaba bastantes puertas abiertas para el futuro, que no suponía una gran especialización y así tendría más oportunidades. Y, claro, ya entonces me interesaba la sostenibilidad.

A parte de la licenciatura, también eres doctor en Ciencias Ambientales y has cursado un Corporate MBA. ¿Qué te anima a seguir en constante formación?

Creo que no podemos parar de formarnos en ningún momento. Siempre debes tener los máximos conocimientos para hacer tu trabajo. Respecto al MBA, cuando Inèdit ya tenía casi 10 años y éramos más de 15 trabajadores, vimos que eran necesarios conocimientos de gestión. Justo vi que el COAMB tenía un convenio con ESADE que ofrecía buenas condiciones para cursar el MBA así que me lancé de cabeza. En aquel momento ya dedicaba muchas horas a la gestión, fui aprendiendo por experiencia, pero la verdad es que la formación da más seguridad a la hora de tomar decisiones y simplifica el día a día.

Y respecto a especializarte en economía circular, ¿cómo llegaste donde estás ahora?

Un poco fui condicionado por el grupo de investigación del doctorado, en el que ya hacíamos análisis del ciclo de vida. Y también me decidí a tirar hacia este ámbito con el doctorado porque también era un tema que me dejaba muchas puertas abiertas fuera de la vida académica, tenía mucha aplicación al mercado.

Ya como Inèdit, claro que es un negocio, pero tenemos un propósito mayor que es contribuir a transformar el sistema de producción y consumo hacia la circularidad. Queremos ser un agente relevante de cambio.

¿Cómo te imaginabas tu futuro laboral cuando estabas en la universidad?

Era un futuro incierto. Al empezar la licenciatura sólo había cinco promociones que habían salido al mercado laboral y aún no se conocía la figura del ambientólogo. Cuando hablabas con la gente todo eran preguntas de “¿y de qué trabajarás?”. Pero ya hacia el final de la carrera se vio un cambio y la gente lo que decía era “tendrás mucho trabajo”, no se sabía de qué pero la gente lo decía. Y en cuarto la sensación fue un poco de abismo, así que decidí que quería seguir estudiando… Obtuve una beca e hice el Máster y después el doctorado. Aposté por seguirme formando en un momento en que otra gente ya se ganaba mejor la vida, pero no me arrepiento porque fueron unos años que me hicieron progresar a nivel de madurez personal. Además, ya haría el salto al mundo laboral con un perfil más diferenciado.

Inèdit, por ejemplo, nació en 2009 en plena crisis económica, pero el posicionamiento diferencial que teníamos es lo que nos permitió arrancar.

Durante muchos años has estado implicado en la Junta del COAMB. ¿Qué te ha aportado esta experiencia?

Ya cuando estudiaba en la UAB estaba vinculado a la ACCA, donde fui miembro de diferentes Juntas y participé desde diferentes cargos. Y una vez se creó el COAMB también estuve vinculado con diversas Juntas, pero ligado a temas de empresa o emprendiduría.

Lo que me llevó a participar en estas entidades fue el hecho de conocer personas como yo. Me ayudó a encontrar referentes. Era la esperanza de ver qué acababa haciendo la gente, veía opciones para mi futuro. Siempre lo he visto como una red de contactos, es una red profesional y una comunidad de la que todos nos beneficiamos.

¿Qué dirías a los compañeros y compañeras de profesión para que se animaran a participar en el Colegio?

Por mi experiencia, si yo acabara ahora los estudios, repetiría. Participar en el COAMB es involucrarte en un colectivo más grande, en una red que te puede apoyar y que te hará más fácil prosperar y tener más oportunidades.

Y a los jóvenes que justo empiezan los estudios de Ciencias Ambientales, ¿qué consejos les darías?

El contexto ha cambiado mucho desde que yo empecé… Pero a los que empiezan ahora les diría que son las generaciones futuras de las que hablábamos hace 20 años. Es su generación la que se juega el futuro. Los retos ambientales están sobre la mesa, ahora ya por fin también sobre la mesa de los gobiernos y de los actores económicos, así que hacen falta los mejores profesionales para responder. Les diría que se deben formar muy bien, tanto dentro com fuera de la universidad, que participen en red, porque deben ser el equipo de élite en una sociedad que cada vez tiene más conciencia ambiental pero no sabe cómo hacerlo. Ahora la conscienciación es más transversal, pero hacen falta profesionales para pasar a la acción.