Hablamos con Josep Escarrà, ex-vicepresidente del COAMB y técnico de medio ambiente en el Ayuntamiento de Sant Boi de Llobregat. Desde su experiencia, nos explica qué pueden hacer las ciudades para combatir el cambio climático, qué puede aportar la participación en el Colegio o da consejos a los actuales estudiantes de Ciencias Ambientales.

1. Te licenciaste en Ciencias Ambientales, y después te has especializado en el ámbito de la energía y la eficiencia energética. ¿Por qué optaste por esta especialización?
En un primer momento me especialicé en evaluación ambiental del planeamiento urbanístico, ámbito en el cual trabajé los primeros años como ambientólogo. Después, pasé un año trabajando en un proyecto de cooperación para el desarrollo en El Salvador. Al volver, la empresa para la cual trabajaba me planteó que quería abrir una nueva línea de negocio en el ámbito de la energía y la eficiencia energética. Me ofrecieron formación y poderme desarrollar en este sector que ya se preveía que tendría mucha proyección durante la crisis económica que se intuía. ¡Me pareció una muy buena oportunidad y me lancé!

2. Actualmente eres técnico de medio ambiente en el Ayuntamiento de Sant Boi, ¿en que consiste exactamente tu trabajo?
Como técnico en medio ambiente tengo asignadas competencias en el ámbito de los flujos del entorno urbano: energía y agua. En cuanto a los residuos, se encarga otro técnico. Así, en mi trabajo gestiono desde la eficiencia energética de los edificios municipales –gestión de las temperaturas, programación de clima y luz… – hasta el  mantenimiento del alumbrado público y las inversiones para mejorar también su eficiencia. En este sentido, también administro las pólizas de suministro de agua, electricidad y gas natural, validando que los consumos imputados son correctos y que no se disparen por un mal uso, por ejemplo. En cuanto a cambio climático, me encargo a nivel de mitigación y adaptación, por ejemplo, con la aplicación de las medidas del Plan de Acción para la Energía Sostenible (PAES) y la planificación del futuro Plan Clima. O impulsando las energías renovables con la gestión de la licitación de diferentes servicios.

3. Qué se puede hacer desde el entorno municipal por la defensa del medio ambiente?
Desde los municipios se pueden hacer muchas cosas. Tenemos que pensar que el 55% de la población vive en ciudades, y se calcula que ya en el 2050 sea el 70%. Por lo tanto, las ciudades son la primera línea de fuego en la lucha contra el cambio climático dado que gran parte de las emisiones también se producen en entornos urbanos. Y ahora, el principal reto tanto a nivel global como local es el cambio climático, si luchamos contra él, estaremos luchando también contra los principales problemas del medio ambiente a escala local.

En las ciudades se consume mucha energía, no sólo en los hogares, sino también en las industrias o en movilidad. Por eso, todos los cambios que hacemos en nuestros consumos afectarán en las ciudades. Por otro lado, los proyectos de reutilización de agua, por ejemplo, toman todo el sentido en la ciudad. También desde las ciudades hay que luchar contra el derroche de agua o alimentos.

Pero a pesar de poder hacer muchas cosas, no sólo depende de los municipios, puesto que tienen las competencias que tienen. Influyen los estados y las políticas que dictan. Una vez los estados marcan las líneas estratégicas, los municipios tenemos mucho trabajo. Por ejemplo, en el caso de los puntos de suministro para vehículos eléctricos, es el estado el que establece los coches que se pueden matricular y los que no, pero son las ciudades las que gestionamos la implantación de suficientes puntos de recarga.

4. Y antes del Ayuntamiento, ¿cuál es tu bagaje profesional?
Mi primer trabajo fue en Vic, en el gabinete de ingeniería Canudas que hacía proyectos de actividades y planeamiento derivado, y donde yo me ocupaba de la evaluación ambiental. De allí pasé al Estudio Ramon Folch, primero también en evaluación ambiental del planeamiento territorial. Allí fue donde me especialicé en eficiencia energética en edificios e industria, y trabajé como consultor senior en esta línea de negocio. Este trabajo me permitió trabajar para muchas instituciones y ayuntamientos, entre ellos el de Sant Boi de Llobregat, que es donde trabajo actualmente.

5. ¿Cuando y en qué universidad estudiaste Ciencias Ambientales? ¿Cómo decidiste los estudios que querías cursar?
Estudié en la Universitat de Girona, entre los años 1999 y 2003. La decisión la tomé a raíz de una asignatura que cursé en Bachillerato sobre Ciencias de la Tierra que me gustó mucho. Buscando diferentes estudios me topé con Ciencias Ambientales y, a pesar de que también me gustaba la ingeniería, me convenció más el plan de estudios de Ciencias Ambientales. Me pareció más atractivo al tratar aspectos como la ecología o la salud humana. También pensé que hacía falta una formación diferente a la ingeniería para tener otro punto de vista y poder afrontar los problemas que crea esta misma ingeniería. La verdad es que estoy muy contento de los estudios que hice y de cómo fue todo.

6. Cómo te imaginabas tu futuro laboral cuando estabas en la universidad?
Los dos primeros años no imaginaba ningún futuro laboral, fueron universitarios de pleno. Pero ya a partir de tercero, cuando empiezan asignaturas más prácticas tipo Evaluación del Impacto Ambiental, empecé a pensar en el mundo de la consultoría. Además, como profesor tuvimos un socio de una consultora que nos explicaba casos prácticos y entonces me visualicé claramente como consultor ambiental. Ya hacia el final de la carrera empecé a enviar currículums a diferentes empresas tratando de encontrar trabajo en este ámbito. E, incluso antes de acabar los estudios, ¡encontré trabajo! Hay que remarcar que hablamos del año 2003, una época de gran expansión económica y el inicio de la evaluación ambiental. Todo el mundo buscaba ambientólogos para complementar los proyectos de actividades o de planeamiento urbanístico.

7. Durante unos años estuviste implicado en la Junta del Colegio, primero como vocal y después como vicepresidente. ¿Qué te aportó esta experiencia?
Es una experiencia que aporta muchas cosas, pero sobre todo destacaría una visión del mundo institucional y de las relaciones institucionales. Creo que es una experiencia que te abre la mente y te permite emprender proyectos con un punto de vista más amplio. A menudo, como técnicos, no sabemos ponernos en la piel de los cargos electos. Y también, como cargos electos, nos cuesta situarnos en la posición de los técnicos. Ser parte de la Junta del COAMB me facilitó este ejercicio, el hecho de completar mi experiencia técnica con la representación de una institución. Siempre me ha gustado el servicio público y en este caso me ha ido muy bien tener más empatía con el papel institucional.

8. ¿Qué dirías a los compañeros y compañeras de profesión para que se animaran a participar en el COAMB?
Que el COAMB puede abrir muchas oportunidades laborales, pero también de relación personal y de participación. Si sois personas con curiosidad para participar en diferentes ámbitos, el COAMB te lo permite. Ser miembro de la Junta o de un Grupo o Comisión permite la participación en muchas esferas donde es difícil acceder como ciudadano particular. Puedes aprender mucho, influir y hacer contactos que te permitan desarrollarte mejor profesionalmente.

9. Y a los jóvenes que apenas empiezan los estudios de Ciencias Ambientales, ¿qué consejos les darías?
Yo les diría que seguramente no valoran la carrera como se merece, y esto en parte es culpa de las Universidades por haber permitido que la nota de corte sea más baja. Pero les diría que tienen que valorar la carrera, ¡tenéis que creer! Es una profesión en la cual harán falta muchos profesionales, por lo que no os tenéis que encoger ante los ingenieros o arquitectos porque los que sabemos resolver los problemas que afronta el mundo somos los ambientólogos. Hacen falta visiones amplias y multidisciplinares  para resolver los problemas complejos. Quizás lo que os enseñan en la universidad no tiene una aplicación directa en el mundo laboral, pero pensad que los conocimientos adquiridos os acabarán sirviendo. Hace falta motivación, ¡pero veréis como vale la pena!