El Diario Oficial de la Generalitat publicó el viernes la convocatoria de subvenciones a asociaciones empresariales de Cataluña para realizar estudios en materia de huella de carbono de productos o servicios para el año 2019.
La huella, en la etiqueta
La Ley catalana del cambio climático, aprobada el año pasado, establece que el Gobierno tiene que sentar las bases para un sistema de evaluación de la huella de carbono de productos. Este sistema se tiene que desarrollar para que las personas consumidoras  puedan tomar una decisión conociendo las emisiones que ha generado la producción y el transporte de un determinado bien. Para el 2020, en el caso de productos de la construcción y, 2021 para el resto de productos finales industriales. Estos productos tendrán que incorporar una evaluación de la huella de carbono visible en el etiquetado y el embalaje, indicando kilos (kg) de dióxido de carbono (CO2) equivalente por kg de producto.

La disminución de la huella de carbono es uno de los enfoques necesarios para desvincular las emisiones de gases invernadero (GEH) del crecimiento económico y la población. Para llevarlo a cabo hay que analizar y, en la medida de lo posible, reducir las emisiones de GEH asociadas al ciclo de vida de los productos o servicios. Es por eso que hay que impulsar el desarrollo de metodologías de cálculo de la huella de carbono y el conocimiento en la materia de los sectores empresariales que permita identificar las oportunidades de mejora económica y ambiental.

La convocatoria de este año prevé una dotación máxima para las subvenciones de 80.000 euros.

Mitigación y adaptación al cambio climático
Esta misma semana se ha publicado la convocatoria de subvenciones a entes locales de Cataluña para el desarrollo de actuaciones de mitigación y de adaptación al cambio climático para los años 2019 y 2020. El importe total es de un millón de euros, la mitad del cual se destinará a la convocatoria del 2019 y, la otra mitad, a la del 2020.

Desde el 2008, el Gobierno ha otorgado subvenciones por un valor de más de 3,2 millones de euros a entes locales para incluir en su planificación y en sus inversiones el vector del cambio climático para contribuir a la reducción de las emisiones que provocan el calentamiento global. En general, las actuaciones subvencionables han incluido la adquisición de vehículos de bajas emisiones (eléctricos, de hidrógeno, y biogás EURO V o superior), la adquisición de bicicletas, las instalaciones de producción de electricidad renovable para recargar vehículos eléctricos e instalaciones de energía geotérmica. Todas ellas, vinculadas a la mitigación del cambio climático.

La convocatoria de 2019-2020 incluye también, por primera vez, acciones de adaptación, como por ejemplo la mejora de la eficiencia a las redes municipales de abastecimiento agua, la elaboración de planes de emergencia ante sequías (para municipios de menos de 20.000 habitantes, donde no es obligatorio tener estos planes), el aprovechamiento de recursos hídricos no convencionales o el apaciguamiento del efecto de isla de calor urbano.