Cinco de los siete grupos del Parlamento Europeo han solicitado la conservación del Paquete de Medidas para una Economía Circular, que Jean-Claude Juncker, presidente de la Comisión Europea (CE), había propuesto eliminar el pasado mes de diciembre.

El paquete de medidas exige a los estados gestionar adecuadamente los residuos, con incrementos en los porcentajes de preparación para la reutilización y reciclaje de residuos urbanos del 70% en 2030, así como la separación selectiva obligatoria de los biorresiduos en 2025. Implantar estas medidas en Europa promovería la generación de 180.000 empleos verdes.

Europa no puede seguir siendo una sociedad basada en la cultura de “usar y tirar” con la excusa del crecimiento económico; el consumo desmesurado de materias primas, además de ahondar en la crisis ambiental y social, supone un gran gasto económico, en contraposición con el reciclaje y la reutilización. La propia UE anunció un ahorro potencial de 630.000 millones de euros al año si se implantasen unas políticas sostenibles en la gestión de residuos, consecuentes con la escasez de materias primas y la necesidad de generar empleos.

Estas medidas, a nivel europeo, obligarían a mejorar en la gestión de los residuos a los países que están muy por debajo de los porcentajes de reciclaje exigidos, como es el caso del Estado Español, con un 32% de reciclaje y compostaje. Este punto sería un primer paso en el cambio hacia un modelo más sostenible que supondría la Economía Circular.

Diferentes entidades hicieron llegar a Juncker su preocupación ante la retirada del Plan de Economía Circular. En este documento se recordaba al presidente de la CE que los estados miembro habían reconocido la importancia de la transición hacia la Economía Circular para la competitividad y el desarrollo sostenible a largo plazo.