Medellín ha acogido el 6º encuentro plenario del IPBES, una plataforma intergubernamental que vela por la protección y la restauración de la biodiversidad mundial. El encuentro ha servido para constatar la alarma que supone el declive de la biodiversidad en el mundo y la consiguiente amenaza del bienestar de la población humana. En todas las regiones de la Tierra, la naturaleza debe afrontar presiones generalizadas como el estrés de los hábitats naturales, la sobreexplotación de los recursos, y la contaminación del aire y el agua.

La intensidad en aumento de la silvicultura y agricultura convencionales lleva a una disminución de la diversidad biológica. Así mismo, hay ejemplos de prácticas sostenibles que son beneficiosas para la biodiversidad y para las contribuciones de la naturaleza hacia las personas de la región. Se han priorizado servicios que la naturaleza ofrece a las personas, como alimentos y energía, por encima de otras funciones de regulación, como la polinización y la formación de suelos. Además, también se han infravalorado las contribuciones no materiales de la naturaleza, como experiencias culturales o oportunidades para desarrollar un sentido de lugar.

“Las personas de la región consumen más recursos naturales renovables que los que produce la misma región”, explica el Profesor Markus Fischer (Suiza), copresidente de la evaluación de Europa y Asia Central junto con el Profesor Mark (Regne Unit). Rounsevell añade que “esto de alguna manera está compensado por capacidades biológicas superiores en Europa del Este y en áreas del norte de Europa Occidental y Central”.

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