La sede de la ONU en Nueva York acogió a finales de enero un acuerdo histórico entre los estados para la protección de los océanos. Los estados se comprometieron a elaborar un tratado vinculante para la protección de la biodiversidad en las aguas que quedan fuera de la jurisdicción de cada país.

Los miembros de la Alianza de Alta Mar acogieron la noticia con entusiasmo, y han reiterado su intención de empezar a preparar el tratado el 2016. Con el tratado se pretende dar cobertura ambiental a las aguas que se encuentran a más de 200 millas de la costa. Estas aguas se rigen, actualmente, por normas sobre transporte y seguridad, pero no hay ninguna a nivel ambiental ni para garantizar la protección de la biodiversidad.

Varios estudios científicos han alertado de la urgencia que plantea el deterioro de los ecosistemas marinos y de un posible colapso ecológico del mar a consecuencia de la explotación que ha sufrido hasta ahora. De aquí la importancia de tomar decisiones y lograr un tratado vinculante.

El área de los océanos que se busca proteger con el nuevo acuerdo corresponde a cerca del 50% del planeta.